domingo, 27 de marzo de 2011

cosas que escribo mientras tendría que estudiar matemática

Me di cuenta que sin la felicidad ajena, la mía no cuenta. Es un chiste malo que sólo entiendo yo.
Y que no sé si sea una heroína, pero probablemente eso es lo que tenga encima.
Entendí que dormir siestas cuando te lo propones, funciona, y hace que tengas instantes invisibles, que son reales.
Accedí a quererme para querer. Funciona, les juro.
Empezó a costarme más escuchar al otro, o al menos al que vino del mismo cuerpo que el mío.
Y no me puede faltar decir que terminé de afirmar que hablo como el culo. Y tantas veces me resulta sentando bien, que no importa.
Nunca dejé de equivocarme, ni de pensar que esta puta vida, es lo mejor que me pudo haber pasado.
Empecé a empastillame con la música cada vez más, aunque solo pueda comprarla. Supe entender porqué pintar, y porqué escribir. Super querer el rasgueo de alguien.
No aprendí a ser feliz, eso es algo que todos sabemos, pero olvidamos.
Recordar el pasado, vivir el presente, pensar en el futuro, a pesar de que no funcione como debería, y que no nos importe, porque hacer foco de vez en cuando, está muy bueno.
Flotar.
Flotar acompañada.
Flotar sola.
Flotar.
Quisé creer que algunas cosas son ''porque sí'' y no me arrepiento.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Hiedra




A nadie parece importarle que del Sol crezcan hiedras, pero peor aún, nadie parece temerle a la fuga de girasoles, que ya no giran en su búsqueda, que fulminan la razón de su vida subiendo una escalera al cielo.
A nadie le importa que los pétalos se extingan por cegarse.
¿Y qué hago yo si te volvés girasol?
¿Y qué hacés vos si me vuelvo hiedra?
Y que hago yo si me mata el mismo veneno...